Cuando ya no puedas más y pienses darte por vencido coje un papel y un lápiz y escribe lo que sientes...
jueves, 18 de diciembre de 2008
Posiblemente
Encendí un cigarrillo para no andar solo y en el proceso de intoxicación me pregunte por varias cosas que están de más comentar. Cada paso dado era un sentimiento extraño, digo extraño pues hace mucho no lo sentía, pensaba en el daño que reflejo por sentirme dañado, en las acciones realizadas por tratar de sentirme bien, en la falta de sincronización de mi corazón y mi cerebro, en la lucha de la objetividad y la estúpida subjetividad. Decidí entonces detener mis pasos y dar un segundo a la cordura, es decir, a las lágrimas, que si bien es cierto acariciaron mis mejillas como un consuelo. Los rostros pasaron en un segundo por mi mente, las palabras como fondo musical tormentoso, retome mi camino y mientras caminaba alcé el rostro observando como la vejez se oculta tras los tintes y como una sonrisa falsa logra convencer a los corazones adormecidos… apague el cigarro sin tomarle importancia alguna, una bola inmensa se localizó en mi garganta, es muy raro que no estuviera… ahora ando sentado pensando en cuanto daño he querido opacar, quizás no encienda un cigarro pero seguro que el proceso seguirá su rumbo
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