viernes, 26 de diciembre de 2008

MARIPOSA

Pensé escribir hasta que mis dedos exijan compasión, quizás ese fue mi objetivo, que me hizo buscar entre la nada un lápiz a medio tajar y un cuaderno olvidado… Que extrañado debe de verme Dios, echado sin cobija, boca abajo, con algo que no se si termine, tratando de hablar con mi interior… palabras en mi mente que hacen reaccionar mi manos izquierda que aprieta fuertemente de mis cabellos y no se apiada del cuero cabelludo buscando la destrucción de aquellas ideas o bueno sólo cité una… Cómo calmar a la naturaleza, hablo de temblores, lluvias, relámpagos… Cómo continuar con mi prosa con un fondo, es cierto, pero sin forma… dejé tiempo para que las ideas invadan mis ojos, para que las burbujas con figuritas se eleven y choquen con una pared ocupada. Sensación de angustia, el nudo viene y se va, la marea de pensamientos y este refugio fiel y acompañante de escasas dimensiones que concilian lo que añoro, lo que simplemente hace reaccionar el sueño, no quiero hablar de personas, simplemente de encuentros con alguien que adopta distintas formas geométricas. Se han dado cuenta que unas simples líneas en cuanto se enlazan forman una figura y vaya a saber los psicólogos por que se forma y que significan. La cosas son raras (y hablo de objetos)... Uno envejece cuando siente que no hay más cosas que lo hagan vivir, cuando piensa que ya nada es mejor, que el estar echado, añorando las cosas pasadas, llenando la cabeza de imágenes prestadas, distrayendo al reloj, con los ojos entretenidos… es tiempo de soltar el lápiz, uno nunca sabe lo que se volverá a escribir cuando éste se vuelva a poner en acción

No hay comentarios:

Publicar un comentario