En Realidad le temo a la muerte. Muchas veces me he encontrado indefenso, lleno de lágrimas y cubierto de un sudor tan helado que traspasa mi piel. Suelo cuestionarme lo que muchos tal vez nos hemos preguntado alguna vez, la relatividad de la vida con respecto a la muerte, e incluso repasado tiempo fantaseando con la inmortalidad y heme acá ahora frente a un papel pensando en lo poco he o voy a valorando mi vida, cuantos cigarrillos han ido acabando con mis pulmones, cuantas discusiones han alterado a mi sistema nerviosos central o las malditas despreocupaciones frente a los problemas de la vida y suelo atormentarme con la escalofriante idea de morir. ¿Es posible el silencio eterno? O llegar a una vida alterna donde cosechas lo que has sembrado por todo el tiempo. Al pensar en esto suelo sentir un gran vacío, una gran desesperación; el miedo me invade, rasgo mis brazos provocando un leve dolor que distancie por momento esa idea que me consume tontamente, la idea de pensar que la materia se acaba, que ya nada existirá, que todo será oscuridad para siempre y si digo para siempre, es para siempre, un hasta nunca, esa horrible sensación que en estos momentos inflama mis ojos, es mi gran tortura, temo al no existir, el no sentir y un cuestionamiento me invade ¿para qué vivir?, quede claro que este no es un pensamiento suicida, sino un grito de desesperación que impida rasgar nuevamente mis brazos e incluso mi pecho.¿Qué solución buscar? ¿Qué hacer para encontrar la respuesta que tanto añoro?
Soy deísta, lo acepto, a veces temo del que será, en realidad no es a veces, es siempre. Hablo con un Dios buscando una respuesta, una señal y el silencio nuevamente se apodera de mi sala. La sensación vuelve a amenazar, esa sensación que uno siente cuando piensa que ha perdido algo multiplicada en mi pecho me ataca por oleadas cada cierto tiempo, tengo que aceptar que muero de miedo (muero ¿irónico no?), como repito temo al silencio, al nunca jamás, al no sentir, al no respirar y ya no seguir girando como lo hace la tierra. A veces encuentro alguna esperanza que suele derrumbarse con un jalón de sentimientos, esta acción fue inspirada por una película y es ahora cuando la intranquilidad se apoderó de mi. Acepto que he derramado unas cuantas lágrimas y me he dañado para suplantar ese sentimiento, me sentí solo en el mundo y no hablo de compañerismo, si no hablo del sentido de la vida, de la muerte a la que siempre en mente huyo, pero que lentamente atraigo, con los descuidos y la maldita estupidez y no puedo incluso prometer separarme de las cosas que me van a acercando a mi gran temor, aunque suena algo incongruente, lo seguiré haciendo, así los dolores hagan dueño de mis órganos. Tengo miedo a lo que vendrá, quizás por eso odio el silencio, no quiero oír el silencio hasta el momento necesario, el momento en que todas mis ideas sean erróneas y que la sonrisa me invada sin un silencio penetrante.
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