martes, 6 de enero de 2009

El amargo

A veces, solo a veces, cuando suelo sentirme solo quisiera estar a tu lado y observarte , susurrarte al oído lentamente cuanto te extraño, pues lo hago, no tan seguido como lo imaginas pero de vez en cuando, cuando lo hago suelo suplantar tu rostro con algún nuevo recuerdo que sonríe a lo lejos sin pensar que exististe y aun vives.

Una gota de trago amargo se deslizaba por mi barbilla tras un leve descuido mientras te escurrías en mis pensamientos tan tontamente. La bohemia natural se apoderaba apresuradamente de mis venas. Salud!!! Repetía constantemente cada vez que el vaso llegaba a mis manos. Pesé repentinamente en lo ridículo que me veían mientras cantaba a gritos leves una canción un tanto conocida, mientras la conversación gira en torno a los baños del Inca y por descuido derramé un tanto de licor por mis pantalones, bebí un sorbo largo, mientras un cuadro de cristo me devolvía una mirada huraña, encendí mi sexto cigarro de la madrugada y una anécdota hizo reaccionar mi sistema nervioso simpático provocando una leve sonrisa. El cigarro se ahogo en un vaso en donde ya habitaban otras colillas consumidas, mientras Feliciano sonaba en la radio de un CD un tanto cantinero que daba vuelta en mi subconsciente atormentado, el séptimo ahogaba mis pulmones lentamente, quizás las revoluciones de una luz navideña limitaba mis sentidos. El alcohol se consumía sagazmente. Es tiempo de terminar mi relato, pues temo llegar a las incoherencias que le alcohol brinda, disculpe lector pues mis reflejos andan contra mi voluntad… espero no llegar a aburrirlo pero me parece interesante que llegue al final de este torpe relato…
Enjuague mis labios con el amargo alcohol nuevamente y proseguí con la lenta tertulia…

No hay comentarios:

Publicar un comentario